Uno de los materiales que nos ha regalado la madre naturaleza traspasa fronteras inesperadas, las piedras. ¿Alguna vez durante un paseo o una caminata, nos hemos detenido a observar las piedras sobre las que caminamos, hemos mirado fijamente sus ojos, que forma tiene su nariz, si contrasta o no con sus ojos?
¿Queeee? Si, suena disparatado y hasta curioso, pero así es. Las piedras tienen ojos, boca y nariz lo que hace que se asemejan a rostros humanos. Este descubrimiento lo hizo el señor Shozo Hamaya se dedicó durante más de 50 años a recolectar estas “rocas humanas” después de su fallecimiento, su esposa Yoshiko Hayama quiso rendirle un homenaje después de dedicar gran parte de su vida a recolectar ‘jinmenseki’ y ahora es quien da a conocer una obra cien por ciento fruto de la naturaleza.
El museo Chinsekikan ubicado en Chichibu, al noroeste de Japón, reúne alrededor de 1.700 rocas de las cuales 900 son rocas con caras. Desde el rostro de Jesús, el de Elvis Presley. Lo mejor, son las creativas asociaciones con celebridades, políticos como Boris Yeltsin o incluso personajes de videojuegos como Donkey Kong, y ET el extraterrestre.
Chinsekikan, que literalmente significa «sala de piedras curiosas. Estas sorprendentes piedras van más allá de una simple boca, nariz u ojos, ya que pueden llegar a expresar miradas, gestos e incluso estados de ánimo. ¿Fruto de la imaginación? Definitivamente, no. El propio museo destaca algunas de sus insólitas obras como una especie de segunda vida para muchas personas o incluso la reencarnación de personajes de ficción.
En la actualidad, dada la enorme cantidad de rocas expuestas muchas de ellas aún no contienen descripción, por lo que la propietaria, en un gesto de hacer del museo una aventura interactiva, invita a los visitantes a que les pongan nombre.
Asegura Yoshiko Hayama, la dueña del museo “ninguna de las piedras expuestas están retocadas, todo es fruto de la naturaleza».
¡En su visita a Japón no olvide ir al museo Chinsekikan tal vez encuentre algún rostro conocido!
Recuerde llamar con antelación antes de visitarlo ya que no es un museo abierto al público con horarios establecidos.